Las necesidades nutritivas y energéticas de los individuos no son fijas ni igual para todos, sino
que dependen de factores como la altura, peso, sexo, edad, morfología individual, actividad
física y trabajo que realiza, clima, el estado de salud y condiciones de vida.
La dieta ideal o
dieta equilibrada, es aquella que nos aporta la suficiente cantidad de alimentos para satisfacer
nuestras necesidades, permitiéndonos conservar el peso adecuado, sin aumentarlo ni
disminuirlo, y realizar nuestras actividades normales manteniéndonos en un estado de buena
salud.
O lo que es lo mismo, es aquella que aporta al organismo las calorías y nutrientes
necesarios para mantener un óptimo estado de salud; respeta las necesidades cuantitativas y
cualitativas de un sujeto, con una correcta proporción entre los diversos nutrientes, y dado
que cada alimento contiene unos nutrientes diferentes, y no hay alimentos
completos, la mejor manera de conseguir una dieta equilibrada es con el consumo de
alimentos variados de cada grupo y en proporciones adecuadas.
Más concretamente,
podemos decir que una dieta equilibrada debe de cumplir
las siguientes condiciones:
- Aportar suficiente cantidad de energía para las necesidades de funcionamiento
y desarrollo del organismo.
- Contener elementos formadores que contribuyan al recambio y crecimiento de las
distintas estructuras biológicas.
- Proporcionar las sustancias reguladoras que controlan las distintas fases del
metabolismo.
- Y que todas estas sustancias guarden una proporción entre ellas.
La OMS considera una dieta equilibrada aquella que aporta un:
- 55-65% de las calorías en forma de hidratos de carbono (45-55% hidratos de carbono
complejos y 10% de simples).
- 12-13% de proteínas.
- 20-30% de lípidos.
Se cree que la situación actual en España es de 15% de proteínas, 43% de hidratos de
carbono y 42% de grasas, por lo que en principio tendríamos que disminuir ligeramente las
proteínas y grasas y aumentar los hidratos de carbono complejos.
La distribución de las
comidas es también importante, siendo preferible un numero de 4-5 comidas con menos
cantidad de alimentos, que 2-3 comidas copiosas; una buena distribución podría ser ingerir el
20 % del alimento en el desayuno, un 40 % en el almuerzo, 10 % en la merienda y un 30 % en la
cena; o un 15 % en el desayuno, 10 % a media mañana, 40 % en el almuerzo, un 10 % en la
merienda y un 25% en la cena.
La pirámide de la dieta saludable (figura 4), nos orienta sobre
cómo conseguir una dieta equilibrada. En la base de la pirámide encontramos las legumbres y
cereales, pan, pastas, arroz, frutas, verduras y hortalizas, estos alimentos se deben consumir a
diario y unas seis o más raciones diarias. En el siguiente escalón se encuentran la leche, queso,
yogur y aceite de oliva, estos alimentos se deben consumir a diario y unas cuatro raciones al
día.
En el siguiente escalón se encuentran las carnes magras, pescados, huevos, frutos secos y
bollería; son alimentos importantes para la nutrición pero se deben consumir con menos
frecuencia que los anteriores, algunas veces a la semana, tomando dos raciones al día de dos
de ellos, existiendo alternancia entre ellos. Por último, en la cúspide de la pirámide situaríamos a los dulces, golosinas, carnes grasas y embutidos, los cuales sólo deben consumirse
ocasionalmente.
No debemos olvidar el aporte diario de agua. Las raciones para adulto
equivalen a las siguientes cantidades (tabla 3), en niños, ancianos u otras situaciones
especiales, el numero de raciones puede ser igual pero las cantidades deben de calcularse,
pues son diferentes:


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